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08/03/2010

"La familia es la patria de la ceguera emocional"

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La Vanguardia

Por Pedro Vallín (La Vanguardia)

Catherine Cusset piensa mucho antes de hablar. A veces, interrumpe su discurso y hace una larga pausa entrecerrando los ojos. Esa cautela al responder revela algo de quien se expresa en una lengua ajena, pero también caracteriza a quien vuelve la mirada sobre lo que ha escrito y busca lo menos evidente. Lo que ha escrito es Las vidas de Lenush (El Aleph), primera novela que publica en España y que ganó el premio Goncourt de los Liceos Franceses (cuya peculiaridad es que es votada por alumnos de secundaria). El relato narra la vida adulta y la infancia de Lenush, niña rumana de mil exilios que logra el éxito personal y profesional en el Nueva York de hoy.

Su novela no contiene dilemas de la adolescencia, sino más bien de una mujer madura. ¿Qué cree que vieron los alumnos para premiarla?
Me sorprendió mucho. Durante los dos meses de las deliberaciones, nos invitaron a los finalistas a visitar los liceos para charlar con los alumnos, y en esas reuniones nadie me preguntaba nunca nada, así que pensé que no les había parecido muy interesante. Pero es verdad que los profesores se me acercaban para decirme que les había gustado mucho.

¿Y cuál fue la razón?
En el fallo, mencionan tres motivos por los que les resultó interesante la novela: la construcción de la estructura narrativa, que va atrás y adelante en el tiempo, de la infancia en Rumanía a la actualidad en EE.UU.; un contexto histórico interesante, y la sensación de permanencia de los personajes.

Aborda usted la enemistad entre su protagonista, Lenush, y la novia de su hija, Marie, que es un conflicto arquetípico. ¿Hay un modo específicamente femenino de gestionar los afectos y desafectos?
La novela trata sobre la maternidad. Sobre las relaciones madre-hijo en un contexto determinado, que tiene mucho que ver con la emigración. No creo que haya diferencias entre los afectos y desafectos de hombres y mujeres, pero sí es cierto que la maternidad es una experiencia específicamente femenina y que la paternidad se vive con más desapego. Pero no creo que haya odio entre Lenush y Marie. Es más bien que a Lenush, en su condición de madre que ha crecido en un contexto determinado, le cuesta dejar ir a su hijo.

Lenush tiene muchas inseguridades afectivas, pero es inteligente. ¿La inteligencia no ayuda a ser más feliz?  
Hay muchos tipos de inteligencia. Hay una inteligencia cerebral, y otra emocional. A ella, la primera le permite tener éxito profesional. Pero esa capacidad para sobrevivir y adaptarse tras tantas migraciones no la ayuda en su vida afectiva.

¿Por qué adoptó esta construcción de puzle temporal?
Necesitaba explicar el pasado de Lenush, y si hubiera optado por alternar dos relatos corría el riesgo de que el lector prefiriera más uno que otro. Los episodios cortos y los rápidos saltos atrás y adelante creo que dan fluidez a la novela.

La familia ha regresado como uno de los grandes temas narrativos.
La familia es el marco de las relaciones amor/odio. A mí me interesa mucho porque, en la familia, estas relaciones se dan marcadas por la pasión. Mientras que en la amistad todo es más transparente y natural, en la familia todo es más apasionado. La familia es la patria de la ceguera, la ceguera de las pasiones, y también el marco en el que el dolor se expresa.

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