Impactos
24/03/2010
Si supieras que nunca he estado en Londres, volverías de Tokio
Ágata Ponce tiene un plan: acudir cada día al trabajo con la esperanza de que su jefa, Margarita Pulido, la mande al paro. El único inconveniente es que Pulido es una buena mujer.
Cuore
Pero Ágata no solo está atrapada en la oficina, sino también en sus recuerdos, y se pasa la jornada laboral escribiendo e-mails a su ex, un compositor afincado en Tokio: «Cuando se acabó, cuando repartimos lo de cada uno, me tocó quedarme conmigo y eso es algo que aún no he querido perdonarte, Jochi. Te creías muy listo y mírate ahora, rogándome que te conteste, que te hable de principios, de finales y de cosas en el medio». Algunas veces, ella sueña con su futura vida en libertad, pero no se acuerda muy bien de lo que le gustaría hacer. Tierna y cruel, indecisa y feroz, despiadada con los demás y con ella misma, la voz de Ágata Ponce nos emocionará y divertirá con su relato. María Sirvent se estrena como novelista con esta obra.

